domingo, 13 de septiembre de 2009

The perfect storm.



Desde la colina sentado con las piernas cruzadas,observaba como se formaban las nubes de tormenta,poco a poco como se juntaban dando vueltas y haciendo mas grandes con el paso de tiempo.Cerró los ojos por un momento esperando que talvez cuando los abriera la tormenta ya no estaria ahi delante esperandole,por la cabeza las nubes seguian creciendo, formando palabras,¨Reponsibilidad¨ ¨Cambio¨ ¨Aceptacion¨ ¨Fracaso¨ ¨Dolor¨ ¨Decision¨ ¨Perdida¨.

Abrió los ojos,solo para contemplar que tenía la tormenta casi encima,esa tormenta perfecta que llevaba esperando tantos años,ahora que lo contemplaba le producía un sentimiento de miedo,sería capaz de cruzarlo? pasar por toda su furía? sería capaz de cumplir las espectativas? bajo de nuevo la cabeza y justo en ese instante un rayo de sol penetró las nubes, le dió de lleno y de repente su miedo se evaporó como la bruma matinal en un día de primavera.

Todavía no sabía si seria capaz de cruzarlo,no sabía como lo iba hacer, lo unico que sabia era que queria llegar al otro lado, queria sentir un día de calma despues de la tormenta.

Levantó la vista,una sonrisa pícara se dibujaba en su cara,se puso en pie y empezó a correr colina abajo al encuentro de su tormenta perfecta.

6 comentarios:

Isaackbruno dijo...

Sen medo!
A min gústanme as tormentas.

Teogt500 dijo...

Muchas tormentas contemplé yo desde el coto de Santa Cristina ;-)
Un abrazo Isaack

Anabel dijo...

Me encantan los dias de tormenta...eso si, en casa, con una buena manta y verla caer!!!

Me ha encantado la entrada...pero estoy tan perdida como tu con la mia! :-)

Un beso Teo

Anónimo dijo...

La verdad es que yo también estoy empezando a estar un poco perdido, una sueña, al otro le gusta conducir los días de tormenta.....Vaya lío, jejejej

Teogt500 dijo...

Querida Anabel,asi que andamos los dos perdidos quien lo iba a decir.

Y el anonimo pasandolo pipa con nuestras entradas jejejeje

Un besazo Anabel y para ti anonimo un abrazo.

Dawidh dijo...

A ver Julio José cuantas veces te he dicho que no chupes los sapos que te encuentres por los caminos.

Siempre en manada.

Siempre en manada.